
El presidente Noboa, en medio de los escándalos de corrupción por el caso Progen donde nos robaron 140 millones de dólares, las evasivas en la Asamblea para enjuiciar políticamente a la ministra Inés Manzano y Roberto Luque por su responsabilidad en la fallida contratación de los generadores eléctricos, la crisis en el sistema de salud donde 18 neonatos fallecieron en el Hospital Universitario de Guayaquil y donde no hay medicinas ni recursos para alimentación de los médicos y pacientes.

En medio de la crisis de inseguridad con el semestre más violento de los últimos años donde se registran 4.619 homicidios, cuando Noboa decide realizar despidos masivos, cada mes aumentan los índices de desempleo, cuando se evidencia la baja ejecución presupuestaria de las diferentes carteras de Estado, el incremento de aranceles al 15% a productos ecuatorianos por parte del gobierno de Donal Trump y la pugna de poderes con los Jueces de la Corte Constitucional, por sus últimos fallos en contra de 25 artículos de las 3 leyes económicas urgentes enviadas por Daniel Noboa y aprobadas de forma irresponsable en la Asamblea Nacional, el presidente decidió anunciar, de manera informal, por medio de su cuenta de X, en un hilo de mensajes, 7 preguntas para una nueva Consulta Popular que se realizaría el próximo 14 de diciembre.

¿Qué busca con este nuevo golpe de efecto político y mediático el presidente Noboa? Sin duda alguna, distraer a todos los ecuatorianos y a la oposición de los problemas urgentes que debe resolver el Gobierno.
De forma perversa marca la agenda de la discusión, aunado por los medios de comunicación, portales digitales, periodistas y generadores de opinión, para evadir la responsabilidad de su improvisada gestión de la cosa pública.
Todos sabemos que las 7 preguntas de la Consulta no van a solucionar la crisis de inseguridad, de los hospitales, el desempleo y tampoco va a mejorar la ejecución presupuestaria de los ministerios.

Sin embargo, este Gobierno prefiere gastar 70 millones de dólares para mantenerse de forma constante en campañas electorales posicionando su imagen, distrayendo a los ecuatorianos y a la oposición de las necesidades urgentes que demanda la ciudadanía.
Ni el regreso de las bases militares extranjeras, ni la eliminación de los recursos del Estado para los partidos políticos, ni la eliminación del CPCCS, ni la reducción del número de asambleístas, ni la contratación por horas, ni la presión política en contra de la Corte Constitucional, ni el regreso de los casinos y las salas de juego mejorarán la calidad de vida de los 18 millones de ecuatorianos.

El presidente Noboa, sus ministros y asambleístas deben actuar como demócratas, respetando la Constitución; como estadistas, administrando la cosa pública para beneficio de las mayorías, dejando de lado los intereses corporativos. Sólo así, este país podrá cambiar su realidad, de lo contrario, estamos condenados a la pobreza, al desempleo, a merced de los delincuentes y corruptos que trafican con la necesidad y la desesperación del pueblo.