El 8 de diciembre de 2024, en horas de la noche, en Guayaquil, ocurrió un suceso que, en primera instancia, parecía una detención común. Sin embargo, con el paso de las horas y de los días nos dimos cuenta que se trataba de un caso de abuso de la fuerza por parte de una patrulla de militares. Ese acontecimiento se convirtió en uno de los episodios más crueles, oscuros y atroces del 2024. El caso “Los 4 de las Malvinas” cumple un año de dolor, silencio e impunidad. La sociedad ecuatoriana exige verdad, justicia y reparación.

Una patrulla de militares de la Fuerza Aérea Ecuatoriana detuvo a 4 niños: Josué e Ismael Arroyo, Nehemías Arboleda y Steven Medina, de entre 11 y 15 años. En el sur de Guayaquil, en el sector de Las Malvinas, en la avenida 25 de Julio y Ernesto Albán. Posteriormente, fueron golpeados y abandonados desnudos en un camino rural de Taura. A 45 kilómetros de donde fueron detenidos. 

Video donde se observa la detención de uno de los menores por parte de los militares de la FAE.

Los implicados en este hecho son 17 militares de la FAE, 16 son procesados como autores directos y 1 Teniente Coronel guarda arresto domiciliario por presuntamente haber alterado las evidencias en la escena del crimen.

Una cadena de hechos evidencia la saña, el encubrimiento, las mentiras, la frialdad, el espíritu de cuerpo, las presiones, las contradicciones y el silencio brutal de las autoridades de Gobierno. 

CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS

El 8 de diciembre de 2024, día de la captura de “Los 4 de las Malvinas”, nadie reportó el hecho. Los 17 militares implicados se retiraron a su recinto militar como si nada hubiese pasado. El 10 de diciembre, todos los miembros de la patrulla “Tango Charlie de la FAE” fueron convocados a la Escuela de Infantería Aérea para ser interrogados por altos oficiales de la FAE, sin la presencia de la Policía o la Fiscalía.

El 11 de diciembre, el Teniente Coronel Juan Francisco I. M., lideró un operativo militar para ocultar evidencias y alterar la escena del crimen. El 12 de diciembre, la Fiscalía solicitó información a la FAE sobre las actividades de la patrulla “Tango Charlie” y quiénes formaron parte de la misma la noche de la detención de los menores de edad. 

El 13 de diciembre, dos días después de haber estado en el lugar de los hechos, el oficial de la FAE entregó a la Policía las prendas encontradas. Ese mismo día, todos los implicados mantuvieron una reunión por zoom para unificar el relato sobre el hecho. 

El 16 de diciembre, los implicados fueron detenidos en la Escuela de Infantería Aérea. El 21 de diciembre, un testigo, Luigi V. fue amenazado de muerte y fue obligado a mentir para imponer el relato de las FFAA. Este testigo dijo que: “el asesinato habría sido ordenado por alias Momo —identificado como Alvarado Aguirre Brayan Vicente—, líder de Los Águilas en Taura”.

El 23 de diciembre, el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo dijo que las FFAA detuvieron a los niños robando, sin presentar pruebas fehacientes de su afirmación. 

Imagen tomada de las redes sociales

El 24 de diciembre, un día de celebración para muchos, pero no para los familiares de “Los 4 de las Malvinas”, sus hijos todavía estaban desaparecidos y ese día, en Taura, fueron encontrados los cuerpos calcinados. El horror, la tristeza, el llanto y la desolación se apoderaron de 4 familias humildes de Guayaquil. 

Uno de los episodios más vergonzosos lo vimos el 23 de diciembre, cuando el presidente Daniel Noboa, en una entrevista, dijo que los niños serían declarados héroes nacionales. Estas declaraciones del Primer Mandatario estremecieron y generaron muchas preguntas: ¿Noboa sabía que los menores estaban muertos? ¿Noboa sabía que los niños fueron golpeados, abandonados y encontrados calcinados? Ojalá algún día lo sepamos, porque las familias de los niños merecen verdad, justicia y reparación. 

El 31 de diciembre, fue uno de los días más tristes y aciagos para los ecuatorianos, se confirmaba que los cuerpos encontrados en el estero El Chabelo pertenecían a Los 4 niños de las Malvinas. Ese mismo día, la justicia dictó prisión preventiva para 16 de los implicados y arresto domiciliario para 1 oficial.

Terminamos un año cruento con mucho dolor y empezamos otro con lágrimas en los ojos y muchísima tristeza y desazón.  

El 6 de enero de 2025, el ministro de Defensa Gian Carlo Loffredo pidió disculpas públicas dando cumplimiento a una sentencia judicial, sin embargo, sus palabras cayeron en saco roto cuando en esta Cadena Nacional amenazó a la jueza que le obligó a disculparse con las familias de los menores desaparecidos

EL JUICIO

Las investigaciones empezaron y el 16 de marzo de 2025 se realizó la reconstrucción de los hechos. 

Imagen tomada del portal digital Primicias

La etapa de juicio por desaparición forzada de 4 menores de edad, empezó el 5 de noviembre de 2025. El Tribunal de Garantías Penales de Guayaquil analizó 200 pruebas entre audios, videos y peritajes, también escucharon el testimonio de un centenar de testigos. 

El 8 de diciembre de 2025, día que se cumple un año de la detención y desaparición de “Los 4 de las Malvinas”, se instalará la audiencia de juicio, en esta, se prevé conocer el alegato final de la Fiscalía.

TESTIMONIO DE LOS IMPLICADOS

Los 16 implicados en el caso crearon un chat para unificar el testimonio de lo sucedido, en este espacio fueron obligados a borrar videos y mensajes claves, ante esa disposición hubo discusiones entre los implicados.

Imagen tomada del portal web de Ecuavisa

Los testimonios de 5 de los 17 implicados revelan que hubo maltrato a los 4 menores, que los golpearon con fusiles, con correas. Hubo disparos cerca de sus cuerpos. Los vejaron, hubo tratos racistas y les obligaron a desnudarse. Todo eso quedó grabado en uno de los dispositivos celulares de uno de los implicados. 

El principal implicado, el subteniente John Henry Z. E., que lideraba la patrulla de militares alega que hay narrativas infundadas, que él no obligó a los menores a desnudarse y que tampoco los golpeó. Sin embargo, los 5 militares que se acogieron al mecanismo de cooperación señalan al Subteniente y al Cabo Sergio Francisco como los autores de golpes y disparos cerca de los menores, también se identifica al Cabo Primero Jonathan Raúl, al Soldado David Andrés y al Sargento Wilmer Danny como autores de azotes a las víctimas.

LAS PRUEBAS

En el lugar donde los niños fueron calcinados, en el manglar de Taura, en el estero El Chabelo, se encontró su ropa con manchas de sangre. En los vehículos, a través de pruebas de luminol, también se encontraron máculas de sangre de los menores. 

Imagen tomada del portal digital Primicias

Como parte del proceso también se analizaron los videos que registraron la agresión del Subteniente John Henry a los menores. Así como mensajes de texto entre los implicados para unificar criterios sobre el hecho y los diferentes amedrentamientos de los oficiales a los militares de tropa.

LO QUE DEVELA EL CASO 

Este atroz crimen deja en evidencia la falta de protocolos para las patrullas militares que salen a las calles del país a brindar seguridad en medio de los estados de excepción, la ola de crímenes y la declaración de guerra interna decretada por el presidente Daniel Noboa el 8 de enero de 2024.

También demuestra la ausencia de planes integrales de lucha contra el crimen organizado. Los mismos militares denuncian que no han recibido formación en Derechos Humanos y que tampoco saben cómo actuar en este tipo de casos.

Es evidente que varias provincias del país están tomadas por bandas del crimen organizado y que la ausencia del Estado en zonas precarias facilita su presencia y accionar delictivo. Por más que el ministro John Reimberg invente 2 millones de operativos en 2 años, la realidad le explota en la cara y desmonta sus relatos politiqueros.

El caso de “Los 4 de las Malvinas” pone en evidencia la indolencia del Gobierno de Daniel Noboa, la brutalidad militar con la que actúan los miembros de la fuerza pública, el falso espíritu de cuerpo, el abuso de poder, que en muchos casos queda en la impunidad. La flagrante vulneración a los Derechos Humanos, el racismo, el encubrimiento y sobre todo, el silencio gubernamental que ha sido atroz y lacerante. 

Para que nunca más nuestros niños, hermanos, padres, hijas, hermanas, tíos y amigos desaparezcan en manos del Estado, todos debemos exigir, a viva voz, VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN para Josué, Ismael, Nehemías y Steven.