Más allá de la pantomima del concurso, para dotarle de cierta legitimidad, pero que a todas luces es ilegal, ya sabemos quién será el nuevo Fiscal General de la Nación. Aquella persona que le rinda pleitesía, genuflexión y cumpla con todos los caprichos autoritarios de Noboa.
Pasó antes, pasa ahora y debemos evitar, a toda costa, que siga pasando en el futuro. Si queremos un país democráticamente fuerte, debemos exigir transparencia, legalidad y el respeto irrestricto a las reglas del juego, para mantener la independencia en los diferentes poderes del Estado.
Suena utópico, sí, pero ese es el deber ser de un país que se hace llamar democrático.
De los últimos fiscales, Carlos Calderón, Wilson Toainga, Diana Salazar, Carlos Vaca Mancheno, Galo Chiriboga, ninguno fue independiente del poder de turno. Las consecuencias de ese esbirrismo se ven reflejadas en la politización de la justicia y la judicialización de la política.
La élite política no lo entendió antes y no lo entiende ahora, EL PODER ES EFÍMERO. Y cuando se gobierna desde la visión cortoplacista, para satisfacer ínfulas personales o desvaríos ideológicos, el desatino les pasa factura.
Seamos claros y frontales. La Comisión Ciudadana de selección está integrada por un grupete de zoquetes que se prestan para la pantomima de la designación del nuevo Fiscal. Pero si ni siquiera ellos cumplen con los requisitos mínimos para ejercer una labor tan importante en medio de la crisis institucional que vive el país. Es claro que todo es parte de una pantomima, nombrarán a quién les ordene el energúmeno de Carondelet.
Cynthia Alexandra Jacho Tipán, la abogada junior de 27 años, que obtuvo la peor calificación del concurso 17,5 sobre 50 puntos, aunque esta nota fue rectificada posteriormente por el CPCCS aduciendo un “lapsus calami” y le pusieron una nota final de 37,5. Jacho se graduó apenas hace dos años y ya presidirá la Comisión Ciudadana de Selección para designar al nuevo fiscal. Mejor dicho, ella se encargará de instrumentalizar la pantomima de la designación del nuevo Fiscal.

Uno de los requisitos para inscribirse en el concurso para integrar la Comisión era «acreditar conocimiento, formación académica y experiencia en los asuntos relacionados con las funciones de la Fiscalía General del Estado; y, conocimiento, experiencia en tema de gestión pública», pero Jacho no tiene nada de eso, es decir, no cumple con los requisitos, sin embargo, estará al frente de la Comisión.
El 28 de enero fue nombrada presidenta, hasta con su propio voto. Al mejor estilo escolar cuando se designaba al vocal de aseo, al responsable de asuntos sociales y deportes, a ese nivel empezó a operar la Comisión.
La vicepresidencia recayó en David Eduardo Flores Brandt quien es el delegado de la Función Ejecutiva. Al menos él no votó por sí mismo.
Según la veeduría ciudadana del concurso, más de la mitad de los comisionados no cumplen con los requisitos para formar parte de la Comisión Ciudadana de Selección del Fiscal.
Pero lo más denigrante y humillante de esta pantomima de concurso, es que el delegado del CNE, para formar parte de la Comisión Ciudadana de Selección, es el fotógrafo oficial de Diana Atamaint, la espuria presidenta del organismo electoral. A esa lista se suman la asesora de Luis Alberto Cabezas-Klaere, superintendente de Compañías, y la asistente de la jueza Daniella Camacho. Funcionarios que pueden tener las mejores intenciones, pero que no están preparados para elegir a un Fiscal General del Estado.
Se supone que las Comisiones Ciudadanas deben estar integradas por “pares” de la autoridad que designan, eso debería prever el reglamento, pero la realidad es otra y estamos a nada que se designe a un fiscal pusilánime y mediocre que le haga los mandados al presidente de turno.
Pues sí. Un fiscal de bolsillo que pueda encubrir los delitos que cometan las autoridades del actual Gobierno. Y que también sea una herramienta para perseguir a los enemigos políticos.
Como lo acaban de hacer con Aquiles Álvarez y con la Revolución Ciudadana, el partido político de oposición al régimen de Noboa. Le suspenden 9 meses del registro electoral, es decir, no podrán inscribir candidaturas para las elecciones seccionales de febrero del 2027.

Ese el riesgo de tener autoridades serviles que realizan indagaciones previas con dedicatoria, que ordenan allanamientos al son de la coyuntura política y que solicitan prisiones preventivas de acuerdo a los ánimos presidenciales.
Y para colmo, tenemos un Consejo de Participación Ciudadana y Control Social que no da las garantías necesarias para pensar en un concurso transparente. No tiene ninguna legitimidad. Nadie cree en esa institución y peor en el concurso.
A esto se suma un mal chiste contado por la bancada de ADN, que anunció que fiscalizará el concurso y la designación de los comisionados. A kilómetros de distancia se percibe el hedor de semejante estercolero.
Al final del día, 75 postulantes se registraron para participar en la pantomima del concurso, entre ellos constan el exministro de Noboa, don José de la Gasca, también el actual fantoche que funge de Fiscal, don Carlos Alarcón, otro personaje de ciencia ficción es el abogado de alias ‘Gerald’, Juan Carlos Perea, no podía faltar la doña Daniella Camacho, jueza del caso Sobornos, el involucrado en el caso Metástasis, el don Walter Macías y la doña Karol Zambrano, que llevó el caso Nene donde estaba involucrado el hijo de la exvicepresidenta, Verónica Abad.
Con semejantes cuadros, no hay la más mínima esperanza que tengamos un Fiscal probo e independiente en los próximos 6 años.
No nos hagamos los pendejos, ya hay Fiscal, sólo falta la pantomima del concurso.