El pasado 25 de junio los noticieros y las redes sociales se viralizaron con el anuncio de la recaptura de José Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’, cabecilla de Los Choneros, que se había fugada el 7 de enero de 2024.
El anunció lo hizo el presidente Noboa en su cuenta de X donde destacaba que esta recaptura se había logrado gracias a las leyes de Solidaridad Nacional y de Inteligencia aprobadas en la Asamblea el 7 de junio con el voto de 84 asambleístas de ADN, Pachakutik y aliados del oficialismo.

Los aplausos, la algarabía, los titulares rimbombantes, las palabras de triunfo por la hazaña, por el golpe al crimen organizado, por la “operación limpia y exitosa” del bloque de seguridad, se fueron desvaneciendo conforme pasaban las horas y los días porque los ecuatorianos de a pie, los que no militan, los que no son ciegos, sordos ni mudos, los especialistas, los analistas y los diferentes actores políticos cuestionaron el relato presidencial.
Y cómo no hacerlo si quisieron posicionar que dos leyes aprobadas hace15 días hayan funcionado como arte de magia en la investigación, localización y recaptura de uno de los hombres más buscados del país.
Dos leyes que todavía no tienen reglamentos y tampoco aplicabilidad práctica. Dos leyes que han sido cuestionadas por inconstitucionales en su forma y fondo. Dos leyes que hoy podrían funcionar, pero mañana más tarde se podrían convertir en la espada de Damocles de los verdugos de turno.
Alias “Fito” fue trasladado, en medio de un fuerte operativo de seguridad con militares y policías, a la Base Aérea Simón Bolívar, el mismo día de su recaptura. No obstante, el estribillo digital mantenía su efervescencia por los aplausos al gobierno, a la fuerza pública y por otro lado por las críticas al relato oficial.

Y como no hacerlo si los ministros del Interior y de Defensa publicaron una foto posando con “Fito” como si se trata de una estrella de cine, un influencer o cantante famoso. A ese desatino se suma la duda de una posible negociación previa con el prófugo para su recaptura.
Según el ministro del Interior John Reimberg, la investigación para localizar y recapturar a Fito empezó desde el mismo día que escapó el capo de Los Choneros, el problema es que no se sabe cuándo mismo escapó, si fue en las fiestas de fin de año en el 2023 o el 7 de enero del 2024 previo al atentado en vivo y en directo a TC Televisión ocurrido el 9 de enero, día en que el presidente Noboa también declaró el conflicto armado interno” y la guerra a los grupos de delincuencia organizada.
El ministro, en una entrevista, suelto de huesos afirmó que varias personas se acercaban a decir que eran emisarios de “Fito” y que este quería negociar, que tenía condiciones para entregarse y que temía por su vida. Que, por medio de la Policía, nada más y nada menos, le contactaron para realizar un acercamiento entre el ministro y “Fito” a través de una videollamada.
Según Reimberg, el gobierno de Noboa nunca accedió a las condiciones propuestas por “Fito”. Es decir ¿si hubo acercamientos, es decir si hubo negociaciones, es decir si hubo video llamadas, es decir si sabían dónde estaba?
¿Le mintieron al país? ¿Es otra cortina de humo para aplacar los ruidos por la fuga de “Fede”? ¿Otro golpe de efecto mediático para desplazar del debate la oprobiosa Ley de Integridad Pública que vulnera derechos laborales de los ecuatorianos?
Preguntas que todavía quedan flotando, que alimentan las dudas y debilitan la credibilidad en los relatos del gobierno y sus ministros. Mucho más cuando Noboa y su gabinete han dado muestras de la poca transparencia y de la opacidad con la que administran el Estado.
Ese manto de duda se alimenta por la nula información sobre la fuga de alias “Fede”, o sobre los responsables del desfalco millonario de Progen.
Mientras no sepamos la verdad, los ecuatorianos seguiremos dudando de las acciones de este gobierno. Y nosotros, seguiremos poniéndole El Dedo En La Llaga a los malhadados relatos oficiales.