¿IGUAL O PEOR QUE ANTES?
Los aplausos, las sonrisas y los vítores, por parte de la bancada de gobierno, ADN, eran ensordecedores, el pasado 14 de mayo, en el Pleno del Legislativo. Era entendible, lograron 80 votos para designar como presidente de la Asamblea a Niels Olsen y, además, armaron una coalición para quedarse con todos los cargos principales de la Asamblea. Lograron una correlación de fuerzas que les permitió sacar de la jugada a la bancada de oposición, la RC, utilizaron al PSC y cooptaron a todos los independientes.

En su primer discurso como presidente de la Asamblea, Olsen, dijo: «Servir a los ciudadanos para mí es un honor, gracias de todo corazón a mis electores y a mi bancada por confiar en mí, estoy aquí para construir, no para dividir».
Pero de entrada traicionó su compromiso, dividió a la Asamblea entre buenos y malos, entre aliados y opositores, y les anuló sin otorgarles la palabra para mocionar los nombres de los asambleístas que tenían que ocupar las otras dignidades del Legislativo. Al final, las vicepresidencias y las vocalías del CAL, en su mayoría, responden a los intereses del Gobierno.
Además, en su primer discurso pidió disculpas por las polémicas ocurridas en el anterior Legislativo, agradeció a quienes votaron por él, y también extendió su mano a las otras bancadas.

No obstante, su accionar ha sido igual o peor que las anteriores asambleas: Camisetazos, escándalos, gritos, ataques, poco debate, mucha lectura de discursos, aprobación de leyes de forma inconstitucional, garabatos, tráfico de influencias y compadrazgo. Es decir, más de lo mismo.
En dos meses de gestión se han aprobado 9 leyes, de las cuales 4 han sido remitidas por el Ejecutivo con carácter de materia económica urgente y tienen más de 10 denuncias de inconstitucionalidad por incumplimiento de forma y por vulnerar derechos.

La Última
En definitiva, la democracia precaria en su máxima expresión. Porque cuando no eran mayoría se quejaban y se oponían a las acciones del poder de turno con constitución en mano. Ahora que llegaron al poder, hacen lo mismo que sus antecesores hicieron.
Lo que antes denunciaban como la “dictadura de las mayorías” ahora la aplican y la gestionan de igual o peor forma.
Utilizan esa mayoría para evitar la fiscalización al “Caso Progen”, para aprobar leyes que son regresivas en derechos, para sancionar a unos y salvar a otros.
Por ejemplo, en el caso del Asambleísta Dominique Serrano, le sancionaron por 8 días por dibujar mientras participaba de una sesión de Comisión. A pesar que la ley no estipula ese tipo de actitudes como una falta leve o grave. Pero no dicen nada sobre el tráfico de influencias del mismo asambleísta y otros más de la bancada de ADN. Para solicitar esa investigación no hay votos ni voluntad política.

Radio Pichincha
A la legisladora de la RC, Mireya Pazmiño, le sancionaron con 30 días sin sueldo por decirle a su colega, Andrés Castillo, de ADN, que sus propuestas y pensamientos eran fascistas. Pero no dijeron nada cuando Nataly Murillo, de ADN, atacó y se burló de la Asambleísta de la RC, Viviana Veloz, cuando en su intervención develaba que era una sobreviviente de una violación. En ese episodio bochornoso, el presidente, Niels Olsen, no actuó y nuevamente incumplió el compromiso del discurso inicial: construir y no dividir.

Somos testigos de la descomposición institucional y política del país, vemos cómo los problemas y males de lo macro se reproducen en lo micro. La sociedad está permeada por la delincuencia y el Estado también. Cada semana nos enteramos que miembros de instituciones como la Policía, Fuerzas Armas, Agencias de Tránsito e instituciones de control están envueltos en escándalos delictivos. El poder judicial tomado por delincuentes con corbata y la Asamblea no ha sido la excepción.
En estos 60 días hemos visto que no hay esa tal llamada “Nueva Asamblea”. Son igual o peor que antes. Empezando por quienes llegaron al Legislativo. Jóvenes sin preparación, caras bonitas que no tienen idea que se hace en la Asamblea, faranduleros, Tiktokers, violadores, fariseos, deudores del Estado, camiseteros y vividores de la política.
Nosotros, seguiremos poniendo EL DEDO EN LA LLAGA a la clase política del país para exigir una mejor representación en las diferentes instituciones del Estado.